Las instalaciones de frío directo e indirecto, tanto en el sector industrial como en el terciario, pueden generar Certificados de Ahorro Energético (CAE) siempre que exista una mejora demostrable del rendimiento del sistema.
¿Cuál es el criterio clave?
Sustituir como mínimo el compresor y otro elemento principal del circuito.
Aplicable a:
- Nuevas instalaciones
- Sustituciones de equipos
- Ampliaciones de capacidad
¿Por qué se generan ahorros?
Al renovar dos componentes críticos, se incrementa el SEPR* del sistema, se reduce el consumo eléctrico específico y se optimiza la eficiencia en cargas parciales. El ahorro energético resultante se certifica como CAE, que puede monetizarse para obtener un retorno económico directo.
Refrigerantes de bajo PCA
Si la nueva instalación utiliza refrigerantes de bajo Potencial de Calentamiento Atmosférico (ej: R-290, R-717, R-744, etc), el cálculo del ahorro se incrementa mediante un coeficiente adicional.
Ejemplo real de aplicación en el sector agroalimentario:
Una empresa amplia su instalación de frío con dos circuitos directos en amoníaco:
- Circuito 1: cámaras frigoríficas a 4°C, con potencia frigorífica necesaria de 320 kW.
- Circuito 2: congelación a -20°C, con potencia frigorífica necesaria de 150 kW.
La nueva instalación alcanza un SEPR entre 3 y 4, lo que permite generar un ahorro energético significativo.
Resultado: 40.000 € de subvención gracias a los CAE.
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